HABITOS Y SALUD BUCO-DENTAL
Según el último estudio de carácter nacional realizado
en 1997 (Libro Blanco Odonto-Estomatología 2005) sobre hábitos,
actitudes y opiniones de la población en salud bucodental, el 83,5% de
la población de 14 y más años se cepilla los
dientes, al menos, una vez al día y el 31% lo hace con la frecuencia
recomendada por los odontólogos (tres veces al día).
El empleo de otros medios auxiliares de higiene bucal es poco frecuente. El
5% emplea habitualmente el hilo de seda
dental y el 16% afirma que emplea los enjuagues bucales diariamente.
Respecto a la población infantil, el 68% de los niños de 2-6
años y el 78% de los niños de 7 a 13 años se cepilla los
dientes al menos una vez al día. El 42% de los niños menores de
6 años son ayudados por sus padres a cepillarse los
dientes, ya que no tienen todavía la destreza manual suficiente ni la
conciencia de su necesidad.
El consumo excesivo de alimentos dulces y productos azucarados influye en la
prevalencia de caries, especialmente
cuando se toman entre las comidas. El 45% de los niños de 7 a 13 años
toman dulces o caramelos todos o casi todos los
días y el 2% no los toman nunca.
Según la Encuesta Nacional de Salud 1997, la población adulta
no manifiesta una actitud muy preventiva en los temas de
salud bucodental. El 16% de la población de 16 y más años
ha acudido a los servicios odontológicos en el último
trimestre, de ellos solamente el 28% lo hizo para revisión o chequeo,
el resto fue para tratamiento de enfermedades
dentales ya establecidas. El tiempo medio transcurrido desde la última
visita al odontólogo, en aquellas personas que no
lo han consultado en el último trimestre, es de 4 años.
Esta situación mejora en la población infantil, ya que el 22%
del grupo de 0 a 15 años, ha acudido al odontólogo en los
últimos tres meses y, los que no han ido, el tiempo medio que ha transcurrido
desde su última consulta es de 16 meses.
El motivo principal de consulta en el 64% de las ocasiones es la revisión
o chequeo.
Todos estos datos ponen de manifiesto que la situación de la salud bucodental
en los adultos y en los ancianos es muy
deficiente y que son muy patentes las necesidades de educación sanitaria,
tratamientos restauradores, periodontales y
protésicos.
La salud bucodental de la población infantil en general está
lenta pero paulatinamente mejorando, como consecuencia de
las actividades de promoción, prevención y actividades asistenciales
que se están realizando en los programas de salud
bucodental y que llevan a cabo las distintas Administraciones Públicas.