CARIES DENTAL

Para estudiar la frecuencia de caries se utilizan generalmente dos parámetros: Prevalencia de caries (porcentaje de
personas con caries), y el índice CAOD (promedio de dientes permanentes por individuo, cariados, obturados, y
extraídos).

En España y en gran parte de los países de nuestro entorno, los estudios epidemiológicos muestran que se está
produciendo un descenso de la prevalencia de caries.(Tabla 1)

En el último estudio epidemiológico nacional de salud bucodental realizado en 1994. la prevalencia de caries es del
38% en niños de 5-6 años y del 68% en niños de 12 años, con un índice CAOD a los 12 años de 2,3.

Según los grados de severidad propuestos por la Organización Mundial de la Salud (OMS), el indice se considera bajo,
alcanzando con ello dos de los objetivos de la OMS en salud bucodental para el año 2000 : índice CAOD a los 12 años
menor de 3, y porcentaje de niños de 5-6 años libres de caries, mayor del 50%.

El 99% de la población de 35-44 años presenta caries, con un índice CAOD de 10,9, índice que la OMS considera
moderado para este grupo de edad.

En el grupo de 65-74 años el índice CAOD asciende a 21,2, el 51% de los individuos presenta una pérdida dentaria
grave (16 dientes ausentes o más) y el 27% de las personas de este grupo son desdentados totales.

En relación con los países de la Unión Europea, el índice CAOD de la población infantil puede considerarse que está en
torno a la media de los países europeos (Tabla 2)y el índice CAOD de nuestra población adulta (35-44 años) es uno
de los más bajos de los países de la Unión Europea, (Tabla 3).


Prevención

La enfermedad de caries puede ser controlada con medidas preventivas simples, de probada eficacia y de fácil
aplicación como son:

-Educación sanitaria.
-Eliminación mecánica de la placa bacteriana mediante el cepillado y el hilo dental.
-Aplicación de selladores en las fosas y fisuras en las superficies masticatorias de los dientes posteriores.
-Administración de flúor por vía sistémica o tópica.
-Control de dieta, reduciendo el consumo de hidratos de carbono refinados entre las comidas, para reducir la
  producción de ácidos de la placa dental, (en general, dulces que contienen sacarosa).
-Revisión periódica por el odontólogo.

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